4. Características de la columna de opinión

  •  Se trata de un tipo de texto muy variado y abierto. La única característica indispensable ha de ser la brevedad. Si se llama columna ha de ser justamente porque ocupa el espacio de la columna de un periódico.
  • La estructura puede ser muy variada. Eso sí, se recomienda que tenga una introducción al tema y una conclusión, y varios párrafos separados. (Tres orientativamente: introducción, desarrollo y conclusión, aunque los autores después lo realizan de modo más libre con la práctica.

  • El tema a tratar puede ser de interés general (denuncia de algún aspecto social o político) o de interés personal (relato de alguna anécdota sorprendente o de la que se pueden extraer conclusiones.)

  • Los aspectos lingüísticos son la manifestación del estilo de su autor. Se pueden usar recursos variados: exageraciones, ironía, juegos de palabras...
  • Eso sí, lo fundamental es llamar la atención del lector en el primer párrafo del texto. Fíjate en estos ejemplos de primer párrafo:

Hace veinticinco años, cuando de noche encontraba jabalíes en los alrededores de Maçanet de Cabrenys me explicaron que su proliferación se debía a que a algún iluminado, en algún lugar impreciso, se le ocurrió cruzar jabalíes con cerdos comunes. Los jabalíes paren pocas crías, pero los comunes, un montón, y así fue como los jabalíes cruzados empezaron a tener más. No sé si es verdad, pero me pareció creíble. Quim Monzó, De una plaga a otra, La Vanguardia, 05/11/2016.

 Espinoso tema, situado en la frontera entre lo racional y lo estomacal. Hablar de depredadores sexuales y de sus penas es entrar en arenas movedizas que fácilmente nos arrastran al fondo del pantano. Exige, pues, huir del simplismo. Este no es un asunto que se resuelve con el café y la mala leche, porque aquí hay desconcierto, complejidad y sobre todo víctimas. Pilar Rahola, El violador, La Vanguardia, 04/11/2016.
En uno de los pasillos del supermercado me encuentro de frente con un conocido al que no me apetece saludar. Tampoco a él le apetece saludarme a mí, de modo que ambos, de manera automática, fingimos recibir una vibración procedente del móvil, que desenfundamos a la vez para perder nuestra mirada en su pantalla mientras, casi rozándonos, nos cruzamos sin vernos. ¿Habrá él percibido mi respiración como yo la suya? Mi carro de la compra está casi completo, así que para evitar un nuevo encuentro en el laberinto de estanterías me dirijo a las cajas, pago y salgo. Juan José Millás, El País, 04/11/2016.

¿Qué recursos lingüísticos ha usado cada autor aquí para atraer la atención del lector al inicio del texto?

  • Huellas de la propia experiencia personal: uso de primera persona, referentes espaciales y temporales concretos.
    • Quim Monzó: "Hace veinticinco años (...) me explicaron..."
    • Juan José Millás: "En uno de los pasillos (...) me encuentro frente a un conocido..."
  • Aparición de elementos pintorescos: "jabalíes" (Quim Monzó).
  • Expresión de los propios pensamientos con sus contradicciones: "Tampoco a él le apetece saludarme a mí (...) ¿HAbrá él percibido mi respiración como yo la suya?" (J.J. Millás)
  • Uso de adjetivos con abundantes connotaciones subjetivas: "Espinoso tema"  "lo racional y lo estomacal" (Rahola).

  • Uso de frases contudentes que expesan juicios de valor universales en tercera persona: "Exige, pues, huir del simplismo." (Rahola).

Con todos dichos recursos, y muchos otros, los autores pueden conseguir llamar nuestra atención, de modo más humorístico (Monzó), grave (Rahola) o irónico (Millás).

Si analizáramos el final de los artículos, veríamos que también se usan otros recursos, como:

  • Ruptura de las expectativas previstas.
  • Confusión entre realidad y ficción.
  • Ambigüedad moral en la interpretación del texto.
  • Preguntas retóricas donde se planteas posibles soluciones del problema.
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