Era se una vez, quando el sol ja se empezaba a enrojezer, un señor grecorromano se preguntava porque los egipcios admiravan al diós Ra. El señor se fijó en su jardín y vió algo irreal: Una rana pelirroja cantando reguetón mientras hacía un rompecabezas. El señor no se lo creía, mañana por la mañana ya no había ni rana ni nada, solo un porrón miniatura y con un carraspeo se fué a la cama para olvidar todo lo que le había pasado.