3. El punto y coma

EL PUNTO Y COMA

No resulta siempre del todo fácil la elección entre un punto y seguido y un punto y coma. Como norma general, puede decirse que la decisión depende de la relación que se dé entre las oraciones que se separan. Cuando no hay mucha conexión entre ellas, el hablante suele realizar una pausa mayor, por medio de un punto. Ejemplo: Luis es apático. Pepe, en cambio, es visceral.

Se utiliza en cambio el punto y coma:

1.    En enumeraciones largas con comas: para separar los componentes de una enumeración muy larga en la que aparecen algunas comas. Ejemplo: Cada uno de los grupos de trabajo preparará un taller: el primer grupo, el taller de cerámica; el segundo, el taller de telares; el tercero, el de canasta.

2.    Para separar distintas frases que forman una secuencia entre sí, o sea, que están muy conectadas. Ejemplo: Entonces, todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; se incorporó lentamente, abrazó al primer hombre.

3.    En general suelen ir detrás de los conectores adversativos ( mas, pero, aunque, sin embargo...), explicativos ( o sea, es decir, esto es...) o consecutivos ( por tanto, por consiguiente...), cuando detrás encontramos elementos largos y complejos. Ejemplo: No mentiría; pero la mejor verdad está en lo que cuento aunque, tantas veces, mi relato haya sido desdeñado por anacronismos supuestos.


De todos modos, cuando las frases son muy largas es preferible usar punto y seguido. Ejemplo: Las enfermedades del hígado y del estómago han colaborado también con el ingenio literario. Pero no han producido nada importante.

RECUERDA: Tras punto y coma nunca se utiliza mayúscula.